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“El bingo electrónico de sala (BeS) es hoy para la CEJ una de las pocas esperanzas de supervivencia de este juego en permanente crisis”

BeS

Dentro de unos días, previsiblemente en mayo de este año, se podrá en marcha el bingo electrónico de sala (BeS) de Aragón. 

Esta comunidad autónoma ha decidido hacer tabla rasa con las diferentes modalidades de bingo y ha situado la fiscalidad para todas en un 30% de tipo medio sobre win. Para el bingo electrónico de sala es una fiscalidad elevada, por encima de la media en España, pero el BeS es una de las pocas esperanzas de que este juego no desaparezca. Cuando Aragón comience su andadura, el bingo electrónico de sala estará implantado en 10 CCAA desde que se puso en marcha en 2015 en Euskadi y Canarias.

“Con pérdidas de ingresos de cerca de 1.000 millones de € y una caída de ventas del 53% el año pasado por la Covid-19, el margen de maniobra de la industria del bingo es mínimo, y debemos aprovechar los escasos resortes que la regulación nos permite. En el caso del bingo electrónico de sala debemos seguir apostando por esta modalidad de juego que ya se ha instalado en 10 comunidades en los últimos cinco años”, dice Fernando Henar, presidente de CEJ.

El comité directivo de la patronal del bingo se reunió hoy para analizar la evolución de este subsector en permanente crisis. Las pérdidas de ingresos y la frialdad con la que la mayoría de los reguladores autonómicos tratan al bingo no predicen soluciones a corto plazo. “Es evidente que las diferentes versiones del bingo sirven para que muchas salas continúen abiertas. En algunas, el BeS ha sustituido al bingo tradicional, en otras se complementa con el bingo electrónico de red…No nos queda otra que seguir apostando por lo poco que funciona en este popular juego”, añade Henar.

Tras la experiencia de Euskadi y Cataluña, en 2015, han continuado el bingo dinámico de Madrid (2017), el bingo electrónico mixto de La Rioja (2017), el bingo derivado de Asturias (2018), el mixto de Extremadura (2018), el BeS de Cantabria (2019), el electrónico de Andalucía (2019), y más recientemente el BeS de Castilla y León (2020). Cada uno de ellos con una fiscalidad muy singular, que oscila entre el 15% de
Cantabria hasta el 37,4% de Canarias, siendo el 20 y el 25% el porcentaje más habitual.

“Seguiremos insistiendo a las autoridades en el mensaje de que el bingo tradicional no puede soportar una presión tributaria superior al 10%, pero estas modalidades alternativas de bingo electrónico no dejan de ser recibidas como una ayuda para tiempos de grandes estrecheces. Ojalá se anime el resto de comunidades que aún faltan”, concluye Henar

 

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